El piloto español de Ferrari volvió a destapar el tarro de sus esencias automovilísticas y en un alarde de pilotaje exprimió hasta el límite de lo imposible, a su F10, hasta llevarlo al final de carrera a poco más de 2 segundos del ganador, Sebastian Vettel, y casi pegado al segundo, el líder del Mundial, Mark Webber. Cumplía así el asturiano con sus deberes para esta carrera: hacer podio, y quedar tercero que como el mismo manifestó después, “el tercer puesto era lo máximo a lo que podíamos aspirar”. Y ello porque se cumplió el pronóstico, en un atípico domingo donde se juntó la clasificación con la carrera, por el diluvio de la jornada del sábado. Se repetía así la historia de hace seis años en Japón. El domingo de carrera era espléndido, con sol, cielo azul con alguna nube blanca, sin posibilidades de lluvia después del día anterior. Lo peor, el viento lateral.
Los Red Bull arrasaron durante todo el fin de semana. Esta vez, la fiabilidad no falló, y consiguieron la pole para la salida y el doblete al final de carrera. Aunque a punto estuvieron de perderlo si no llega a ser por la mala suerte del polaco Kubica, que después de una espectacular arrancada (el Renault parecía un misil) y coger la segunda plaza, poco después se veía abocado al abandono al perder una rueda que “el tuercas” de turno apretó mal. Webber volvía a salir mal, y Alonso, peor, volvía a tener problemas en la salida, siendo superado por Button; pero el asturiano no estaba dispuesto a ceder nada, sabedor que no estar en el podio sería decir adiós al Mundial, así que pisó a fondo y en la primera curva recuperaba su posición adelantando por dentro al McLaren de Button. Por detrás se liaba la mundial, con un Petrov que trompeaba de manera inverosímil llevándose por delante a varios. Esto demuestra lo que acelera un monoplaza en escasos tres segundos. Para colmo de males, Felipe Massa se salía en la primera curva, se estrellaba, y decía adiós a sus opciones de carrera. Con su salida, la Scuderia no puntuaba uno de sus coches y se despide de conseguir el Mundial de Constructores. Massa cometió error de pilotaje, por mucho que se empeñe su patrón Montezemolo en dejarlo todo a la suerte: “Massa no ha tenido suerte, pero estoy seguro de que va a ser la sorpresa de las tres últimas carreras de la temporada”. Como si quisiera decir de cara a la galería que no hay favoritos en Ferrari, ha dicho que “después de este mal día, vamos a hacer todo lo posible para darle la posibilidad de ganar”. En fin, mas le valdría al brasileño hablar menos –se ha despachado a gusto esta semana sobre que él no es ningún segundón, y que no tiene por qué ayudar a Alonso a ganar el Mundial-, y centrarse más. Es una pena, porque el F10 se comportó de maravilla en carrera y el brasileño podía haberse puesto cerca de Alonso y restar puntos a sus rivales.
Efectivamente, pronto se vio que el F10 llevaba el mismo ritmo en carrera que los Red Bull. Las más de seis décimas por vuelta que sacaban en calificación, se quedaron en nada en ritmo de carrera. Alonso fue constante como siempre, un martillo pilón percutor sin permitir un respiro a los delante, un reloj suizo marcando una vuelta sí y otra también, los mismos tiempos, que iban bajando a la par que el depósito de combustible. Alonso estaba al acecho para comerse a sus presas si cometían el más mínimo error. Pero Vettel no cometía errores. Webber no podía acercarse a su compañero. Alonso, tercero en carrera tras el abandono de Kubica, corría en solitario sin ninguna presión, pues Button estaba lejos. Hamilton, hacía lo que podía después de perder cinco puestos en la parrilla por su cambio de caja de cambios, aunque lo peor estaba por venir. Después de ponerse por delante de su compañero Button –que la pifió con su estrategia de salir con neumáticos duros la primera parte de carrera- en el pit-stop, su nueva caja de cambios no iba y Hamilton avisaba por radio de que se había quedado sin la tercera marcha. El coche perdía potencia y prestaciones, Button le superaba, y Hamilton poco podía hacer; su buena suerte de la primera parte de la temporada, donde se quedó a un palmo del muro en SPA, por ejemplo, cuando iba líder y al final ganó, se ha vuelto en su contra en esta parte final, acumulando una serie de carreras en las que prácticamente dice adiós al Mundial, pues a falta de tres carreras, ya está a 28 puntos del líder. Demasiada distancia. Igual que Button, quinto en la clasificación a 31 puntos. Y si no pueden reparar la caja, perderá otros 5 puestos en la próxima parrilla si ponen caja nueva.
La carrera se desarrollaba sin más incidentes, con un Schumacher que conseguía su mejor puesto, 6º, en este Mundial, y su carrera número 200 en los puntos. Jaime Alguersuari acababa 16º, y el japonés Kobayashi, 7º, hacía las delicias de los fans nipones, con adelantamientos y agresividad durante toda la carrera.
Las paradas no cambiaron las cosas, y la cabalgada de los Red Bull en pos de un nuevo doblete, no tuvo contestación salvo por Alonso, que mantenía un ritmo infernal, al límite, disipando dudas sobre alguna fisura de sus motores algo viejos, sin posibilidad de cambiarlos al haber agotado el cupo de ocho. Button parecía acercarse al asturiano, pero éste le mantenía a raya. Incluso Alonso era más rápido que los Red Bull en algunos sectores, consiguiendo incluso alguna vuelta rápida de carrera.
Red Bull conseguía un nuevo doblete. Webber sigue líder del Campeonato, seguido de Alonso a 14 puntos (tres más que la carrera anterior, pero un mal menor a tenor de lo declarado por el asturiano: “desde el punto de vista del resultado ha sido positivo. Hemos acabado con un buen botín de puntos, 15, el líder ha terminado con 18, sólo ha sacado tres , así que seguimos en lucha por el título, y nos hacen falta más podios»). Vettel, por detrás, se engancha a la lucha por el Mundial, empatado a puntos con el asturiano. Y Hamilton y Button, 4º y 5º, se alejan un poco, aunque siguen con opciones matemáticas. Alonso salva los muebles en el peor escenario posible para la configuración del Ferrari F10. Quedan tres citas, donde los cinco aspirantes correrán a cara de “guau-guau”, a cara de perro. Máxima tensión. Máxima emoción.
Próxima carrera, Gran Premio de Corea, en el Circuito de Yeongam. ¿Llegarán a tiempo en su construcción?. Pronto lo veremos. La fecha de carrera: 24 de octubre de 2010.
¡Un saludo y hasta pronto, amig@s!.