Como era inevitable, la adquisición de Chrysler por Fiat empieza a tener su repercusión en nuestro país. De momento, Chrysler España iniciará este año su mudanza desde sus actuales oficinas madrileñas (alquiladas a Daimler) a otras nuevas, aún por determinar (que bien podría ser en la sede central del grupo Fiat, en Alcalá de Henares, o en otro emplazamiento por determinar). Su plantilla corporativa central ha sido ya drásticamente reducida en un tercio del personal (de 60 a 40 empleados). Y por aquello de que si las barbas de tu vecino ves pelar, pon las tuyas a remojar, el chileno Fernando Carranza, actual director de marketing de la compañía, ya ha anunciado el abandono de su puesto, previendo que al parecer no hay sitio para él en el nuevo organigrama que prepara Fiat. Todavía no hay nombres para su relevo, ya que hasta septiembre no se habrá consumado la toma de control.
Además, puede haber más sorpresas, ya que la potenciación de Chrysler por Fiat puede ir en perjuicio de otras marcas del grupo italiano, en especial Alfa Romeo y Lancia. El propio Marchionne (quizá para meter miedo) ha dicho en Detroit que podrían venderse si no mejoran sus ventas, lo que no creemos probable en el caso de Alfa, pero sí en el caso de Lancia, cuyas ventas apenas llegan a 100.000 unidades al año.