
La moda del “downsizing” se extiende no sólo a los motores, sino también a los componentes, con turbocompresores cada vez más pequeños pero de igual o mayor eficiencia, y ahora por vez primera con carcasa de aluminio en vez de acero, como sucede con el que ha homologado el grupo Continental para el motor 1.5 de 136 CV del nuevo Mini. Este turbo tiene su carcasa envolvente en aluminio, con una doble pared y refrigeración interna de la misma por agua, de modo que se logra que la pared interior no supere los 120º mientras que la interior está en los 350º. Su arquitectura simplificada permite ahorrar costes a pesar de la mayor complejidad que introduce la refrigeración por líquido, y además, se reduce el peso final en un 30%. Se trata de un turbocompresor más fácil de integrar en el motor, y ha sido puesto a punto por la división Powertrain de Continental.
