La salida del portugués Carlos Tavares de la dirección general de operaciones de Renault (el nº 2 de la marca, tras Carlos Ghosn) y a los dos meses su posterior fichaje por PSA para suceder a su máximo patrón, Philippe Varin, ha enturbiado las relaciones entre los dos grandes constructores franceses. Como es sabido, el portugués Tavares fue cesado por Ghosn tras un “calentón” de éste después de que Tavares hiciera unas declaraciones a la agencia Bloomberg en las que confesaba que le gustaría dirigir Ford o GM, lo que sentó muy mal a Ghosn quien le cesó de modo fulminante asumiendo temporalmente sus funciones. A cambio Tavares recibió una jugosa indemnización, pero la premura del cese permitió que no se incluyeran en el mismo las habituales cláusulas de imposibilidad de contrato en otras marcas del sector durante un determinado tiempo, lo que ha aprovechado Philippe Varin para ofrecerle la presidencia del directorio de PSA, previo ingreso en el mismo el 1 de enero de 2014, para sucederle a él. El golpe de Varin ha dado justo donde más le podía doler a su rival. De entrada, PSA y Renault han roto su viejo acuerdo de colaboración en Française de Mecánique (FM, ya saben, la planta de motores Douvrin) participada al 50% por ambas desde 1969, que pasa a control Peugeot (a la que suministra el 85% de su producción), mientras que Renault se queda con STA (Societé de Transmissions Automatiques) de la que ya poseía el 80% (cediendo PSA su 20% en ella), de la que absorbía a su vez el 60% de su producción. Aunque oficialmente se ha dicho que la decisión no tiene nada que ver con el paso de Tavares a PSA, ahora hay mucha gente que lo relaciona.
Y por si esto fuera poco, un sindicato, ha contraatacado acusando a Varin de prepararse una indemnización de 21 millones de euros por jubilarse de presidente, justo cuando PSA atraviesa una delicada situación financiera (como saben nuestros lectores, está negociando la entrada en su capital de la china Dongfeng, a lo que se opone el gobierno francés que ha ofrecido rebajar a la mitad la oferta de compra del 40%, quedándose él con un 20%). Varin ha renunciado a esa indemnización (bajo presión del presidente galo François Hollande), que técnicamente no se considera tal sino una provisión del complemento de su jubilación a cargo de la empresa y partir del principio de la misma (a los 65 años). Como Varin (que tiene 62 años) no va a jubilarse todavía, ese fondo aún no se le traspasaría. En realidad, Varin ha renunciado al mismo aunque no a su parte complementaria que le asegura una pensión anual (cuando se jubile) de 310.000 euros limpios (descontadas cargas e impuestos). El complemento supone un tercio de su actual remuneración, y Varin alega que a cambio renunció desde 2011 a toda remuneración variable (tipo “stock options”).
Toda esta batalla, entablada también por medios sindicales, retrasará algo (pero no mucho) la sucesión de Varin por Tavares, que en lugar de a principios o mediados de 2014 podría tener lugar a final de año (“a lo largo de 2014” según el comunicado oficial de PSA, que no precisa fecha). Mientras, Carlos Tavares tendrá tiempo de ponerse al día de la compleja situación financiera de PSA, en la que GM sigue teniendo un 7%, y de estrechar sus contactos con Dongfeng, donde está bien considerado (ya le conocen a través de Nissan, aliado también de la empresa china). Por su parte, Varin insiste en que no se jubila (aunque deje el máximo cargo) en PSA, sino que se recolocará dentro de ella (posiblemente en el comité de vigilancia). Pero lo que está claro es que el Nº2 de Renault hasta julio será el Nº 1 de PSA al año que viene, le guste o no a Carlos Ghosn, presidente de la Alianza Renault–Nissan.
Tavares-Varin: último acto del culebrón Renault-PSA
2 diciembre, 2013
JUAN ROBREDO
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