Pepe Valenciano
Empecemos por el final: Fernando Alonso logró una incontestable primera victoria de la temporada en la que dominó de principio a fin. Ya lo dijimos en nuestro artículo previo de la carrera, que Alonso saldría con el cuchillo entre los dientes. Su abandono prematuro en Sepang le obligaba a ello. De puertas para fuera se consolaba diciendo que a lo largo de la temporada todos tendrían de dos a tres “ceros” y él ya había puesto una “equis” en su casillero. De puertas para dentro él mismo lo reconoció al final de la batalla china: tenía presión por ganar, por supuesto que la tenía, y era consciente de que tenía que recortar puntos urgentemente a sus rivales más directos. Desde luego no andaba descaminado cuando predijo lo de los ceros: en esta carrera otros dos pilotos que aspiran a todo han tenido igual puntuación que la suya en Sepang:: Niko Rosberg y Mark Webber. El primero por rotura de su coche, y el segundo, ejem, menudo fin de semana del australiano, por perder una rueda mal puesta en su pit-stop.
Fernando Alonso, “El Indomable”, lo ha vuelto a hacer: tirar del carro de Ferrari, sólo que esta vez sí tiene un Caballito Rampante que galopa de verdad. Han bastado tres carreras para confirmar que el F138 es el monoplaza más sólido en conjunto de todos sus rivales. Lástima que su compañero Massa, muy despierto en los Libres y en Clasificación, se duerma luego en carrera. Acabó a 40 segundos de Alonso. Eso lo dice todo. Alonso ha dado un golpe de mano y además se ha dado el placer y lujo de amedrentar a sus rivales: “Sin percances podemos estar constantemente en el podio”, dijo el piloto español de Ferrari después de la carrera. Y es que Ferrari se muestra muy fiable y TODO EL EQUIPO, sí, con mayúsculas, está hipermotivado y superconcetrado en lograr los dos Campeonatos en juego, Pilotos y Constructores. Todo parece ir bien: motor, estrategia, pit-stop perfectos (una de las paradas de Massa logró la mejor parada de toda la carrera), y las manos virtuosas de Alonso con el apoyo de Massa. Sus rivales están más que asustados, tanto que ya se oyen campanas de que Red Bull se está moviendo entre bastidores para que la FIA ordene a Pirelli hacer neumáticos más duros (que obviamente les beneficia a ellos), a lo que Ferrari se opone rotundamente. En Maranello han conseguido después de tres años, entender y gestionar mejor que nadie las gomas. Antaño no se quejaron a pesar de que fue un grave problema que unido a la mala aerodinámica del coche, les ha hecho no competir por los títulos desde que Pirelli es suministrador de neumáticos. Ahora se quejan en Red Bull porque ellos son los que no consiguen gestionar adecuadamente las nuevas gomas de este año fabricadas por orden de la FIA (con Ecclestone detrás) para favorecer el espectáculo. Tiempo habrá de hablar de esto.
Por fin pudimos ver un podio con sabor añejo: Alonso, Raikkonen y Hamilton. Tres Campeones del Mundo juntos, y probablemente los tres mejores pilotos de la parrilla, los tres más talentosos. De Alonso ya lo hemos dicho todo (o casi todo) en nuestras crónicas. Y en China logró su 10ª victoria en Ferrari, su victoria nº 31 igualando ya a un mito como Nigel Mansell. De Raikkonen baste decir que su adaptación en su vuelta a la F1 ha sido sencillamente magistral. Si el año pasado acabó tercero en el Mundial, este año está dispuesto a aguarle la fiesta a todos llevándose el Mundial. Lleva un año seguido puntuando, 20 carreras seguidas en una excepcional carrera cuajada por el finlandés con un coche dañado a las primeras de cambio, con el morro roto y parte de su alerón delantero. Afortunadamente para él no le pasó lo de Alonso en Sepang. Tiene a tiro de 4 el récord de Schumacher de 24 carreras seguidas en los puntos, récord que el propio Alonso estuvo a punto de romper de no haberle chocado el Sr. Grosjean en SPA (Bélgica). Y de Hamilton, ¡qué decir a estas alturas de un piloto que ha cambiado de escudería y que parce que llevase toda la vida en ella!. Bravo por el inglés que logró su primera pole con Mercedes y su segundo podio con la marca alemana.
Fernando Alonso cimentó su victoria en una formidable salida, como siempre. Y la maduró con una extraordinaria gestión de neumáticos dando una lección de pilotaje a toda la parrilla. Salía tercero y se comió a Raikkonen algo despistado, lo que le hacía librarse de un hueso muy duro de roer si lo hubiese tenido delante. Incluso Massa, que salía cuarto, logró pasar también a Kimi. Después el brasileño se pegó a su compañero Alonso y por dos veces le enseño el morro, una acción absurda de quien sabe que no podría conseguirlo. Ahí terminó el asedio de Massa que poco a poco fue perdiendo fuelle. Alonso por su parte, perseguía a un Hamilton perfecto en su salida, pero esto le duró tan sólo 5 vueltas, hasta su primera parada. Conviene decir que excepto Vettel y Button, el resto de pilotos de las primeras filas salieron con las gomas blandas, tan blandas que sólo duraron entre 5 y 7 vueltas. Quisieron hacer Vettel y Button algo distinto creyendo que al parar los demás ellos aguantarían delante con sus gomas duras. Pero en sus cábalas no contaban con el ritmo infernal que iba a imponer Fernando Alonso. Por delante marchaba Lewis Hamilton quien se comió sus gomas blandas en un abrir y cerrar de ojos, lo que posibilitó que tanto Alonso como Massa le pasasen en la vuelta 4. Cuatro vueltas, eso fue lo que le costó a Alonso ponerse líder de carrera, posición que ya no perdería hasta el final. El inglés cambiaba sus primeras gomas en la vuelta 5 y el líder virtual Alonso paraba un giro después. Cuando salía del pit-lane lo hacía delante de Hamilton: era la confirmación de que todo marchaba miel sobre hojuelas. A partir de ahí, empezó a cabalgar a galope tendido y fue comiéndose a cuantos rivales tuvo por delante: Vergné, Di Resta, Sergio Pérez, Button, Vettel y Hulkenberg. Era el giro 21 y ya era el líder real de carrera.
En estos momentos de carrera, se produce el incidente de Webber con su “compañero” de Toro Rosso Vergné, con quien se choca sufriendo daños en su monoplaza en la parte delantera. La FIA prohíbe entonces la activación del DRS lo que provoca que Alonso pierda algunos segundos, pero no así Raikkonen y Vettel quienes no hacen caso de la prohibición. Los comisarios deciden no actuar sobre la marcha y dados los problemas con las señales en el volante, también se decide no sancionarles tras la oportuna investigación llevada a cabo tras la carrera. Poco importaba para el caso, pues Fernando Alonso siguió con su cabalgada. Una cabalgada que le llevaría a realizar 9 adelantamientos distintos en una demostración portentosa de talento y ganas de callar y cerrar bocas. Pero también ganas de devolver no muy lejanas demostraciones de superioridad de su rival Vettel, así que Alonso le adelantó no una sino dos veces al alemán tricampeón sin que nada pudiera hacer por evitarlo. En la primera ocasión no lo hizo donde todos esperábamos, o sea, en recta tirando de DRS, sino en la curva sorprendiéndonos a todos y poniendo a la afición patas arriba. En la segunda ocasión el propio Vettel se vio obligado a dejarle pasar sin oposición, sin resistencia ante el vendaval rojo que venía por detrás. Para mayor infortunio de Webber, al parar para reponer los daños del choque con Vergné, nueva pifia de su equipo que le aprieta mal una rueda trasera, con el final que ya conocemos: adiós y caras largas de Webber. ¿Simple casualidad de errores?. Christian Horner, jefe de Red Bull, está que trina con los comentarios de confabulación contra Webber. “Basura completa, olvidad la conspiración”, dice. Pero Sr. Horner, todo esto lo han fomentado ustedes mismos con tantos y tantos incidentes que siempre perjudican al mismo y benefician al mismo, o sea, al otro. Pues blanco y en botella, amigo. Y encima para redondear la faena, los comisarios sancionaron a Webber con cinco puestos en la próxima parrilla por su choque contra Vergné: “Esto completa un fin de semana genial para mí”, ironizó Webber.
Fernando tiraba como un poseso. Su caballito rampante estaba desatado, a galope tendido, con una furia como hacía tiempo que no se veía. El español marcaba las vueltas rápidas de carrera una y otra vez. En el box ferrarista se llevaban las manos a la cabeza: “No vayas tan deprisa”, le espetaba Andrea Setella. Alonso, impávido, le contestaba: “no voy tan rápido”. Y es que si hubiese necesitado exprimir más el F138, lo habría hecho.
Con todo decidido por delante, la emoción vino por detrás. Un grupo formado por Raikkonen, Hamilton y Button marchaba por delante de Sebastian Vettel quien, no lo olvidemos, salió 9º para terminar finalmente 4º. Para ello hizo una estrategia –equivocada a nuestro juicio- de calzar neumáticos blandos en su último juego de gomas, pero demasiado tarde. Ciertamente a falta de 5 vueltas para el final y con poca gasolina, Sebastian Vettel volaba sobre la pista metiéndole 2 segundos por vuelta a sus rivales, pero sólo pudo coger a Button. De haber entrado antes a cambiar las gomas quizá habría hecho podio, pero Hamilton se salvó in extremis de ser adelantado, por lo que Vettel sólo pudo contentarse con un 4º puesto que debe saberle a gloria pues esos puntos conseguidos le sirven para mantenerse líder del Mundial con 52 puntos, seguido de Raikkonen con 49 y Fernando Alonso (3º) con 43. Y el español sería líder destacado de no haber abandonando en Sepang: dos carreras terminadas y dos podios, 2º y 1º. ¿Alguien tiene dudas de quién tiene más papeletas que nadie para ser Campeón del Mundo este año?. Detrás de Vettel entraba Button, completando un quinteto de Campeones del Mundo, en sus cinco primeras posiciones lo que sin duda realza aún más esta imponente victoria del piloto español de Ferrari.
Fernando Alonso realizó una carrera perfecta, de principio a fin. Demostró su autoridad de una forma contundente. Si con un coche inferior el año pasado metía miedo a sus rivales, ahora que le ven con una máquina superior, tienen que estar temblando. A las primeras de cambio que ha podido, les ha asestado a sus rivales un golpe de aviso de lo que puede ocurrir este año. Casi sin despeinarse, Alonso ha acabado la carrera metiéndole 10 segundos a Raikkonen, 12 a Hamilton y Vettel; 35 a Button y 40 a su propio compañero, Felipe Massa, con igual montura que él. Este año tiene ante sí su gran oportunidad de lograr su tan ansiado tercer título mundial, y ello porque nadie sabe qué nos encontraremos el año que viene con tantos cambios de normativa y de motor, ni siquiera en Ferrari saben si lograrán el mejor coche o habrá otro mejor ¿del mago Newey?, ¿del mago Ros Brawn?, ¿quizá de Lotus?. Por ello este año Fernando Alonso va a muerte, nada se deja al azar desde Maranello. Se ha hecho un trabajo titánico que ya empezó el año pasado, llevando la lucha del Mundial hasta la extenuación de sus rivales, quienes no tuvieron un respiro. Este es el año de Alonso, se ve venir. El año de gloria de Ferrari para coronarse de nuevo y recuperar el cetro que nunca debió perder. Están en el buen camino, sin duda. Pero conviene no dormirse e ir “piano, piano”, carrera tras carrera para lograr el único objetivo posible y resarcirse de estos años que lo tocaron pero no lo cogieron: el título de Piloto y también el de Constructores. Próxima parada: Bahrein, donde Alonso corrió y ganó en su primera carrera con Ferrari. El desierto nos espera. Y también la hermosa palabra dirigida a Alonso desde el box al cruzar la meta de China: “FE-NO-ME-NAL”.
(FOTOS: Sitio Web Oficial Ferrari, Red Bull Racing Infiniti, Google Images)






