Pepe Valenciano.
Terminado el año, las cosas vuelven a su sitio. Ya lo dice el refrán, que después de la partida el rey y el peón vuelven a la misma caja. Por ello, todos vuelven a empezar de cero en la próxima temporada de Fórmula Uno, y las ilusiones más renovadas si cabe. Para Fernando Alonso, bicampeón del Mundo de F1, arranca su tercer intento de coronarse por tercera vez como campeón. Primero tuvo que sufrir un extraño año en McLaren donde a pesar de todo, en el último momento perdió un Mundial que casi tenía ganado. Se lo robaron en su propia escudería. Insólito. Claro que a río revuelto, ganancia de pescadores, debió pensar un tal Kimi Raikkonen que pasaba por allí y se comió su único entorchado mundial hasta la fecha. Tan contento estaba el hombre, que se piró corriendo a los rallyes con aureola de campeonísimo de Fórmula Uno, pero sabedor de que no era él el mejor piloto de la parrilla. Lo sabía él y lo sabía todo el mundo. Ahora ha vuelto por Navidad, como el turrón. Y para mayor desesperación de Lewis Hamilton, antaño “compañero de viaje” de Alonso que vio cómo tampoco él se llevaba el gato al agua. El tiempo puso las cosas en su sitio: Mercedes se desligó de McLaren por la absurda afrenta y lucha entre ellos, lo que les desprestigiaba; el capo inglés, responsable de todo el desaguisado, Ron Denis, fue defenestrado. Y hasta Lewis Hamilton (compañero de Alonso), fue cediendo poco a poco hasta llenar de piropos al español este año, vamos que ahora hasta parecen quererse. Pelillos a la mar, por si las moscas y vuelven a coincidir de nuevo juntos. La verdad es que sería el binomio de pilotos más explosivo y con más calidad de la historia moderna de este espectáculo llamado Fórmula Uno.
Posteriormente, Alonso buscó refugio en su casa que le llevó a la gloria, Renault, pero tenía que pasar una travesía en el desierto de dos larguísimos años de sufrimiento, sin poder luchar nunca por victorias ni por poles, y aún así nos regaló carreras memorables con victorias incluidas. Auténtico exprimidor de coches, también a la tartana francesa, el español, el indomable Alonso, le sacó su jugo.
Pero su momento estelar estaba por llegar: su fichaje por Ferrari, la escudería más mítica del automovilismo, fue impactante, llenó los periódicos y las web de información con todo lujo de titulares, fue el sueño hecho realidad de este crack del automovilismo, al que se le privó antes por obra y gracia del actual Presidente de la FIA, Jean Todt, su enemigo declarado. Y todo porque en su día, un jovezuelo mandó a tomar viento con todo su desparpajo al entonces director francés de Ferrari, para mantener su palabra e irse con su mentor, con su padre deportivo, el que más le ha querido y más le quiere en el padock: Flavio Briatore. Tan mosqueado se quedó Todt, que juró y perjuró que jamás iría a su equipo el español, al menos mientras él estuviese al mando.
Sin embargo, para Alonso, su gozo en un pozo: el superferrari que él esperaba se quedó en gran coche sin más, en 2010, donde fue subcampeón por errores propios de estrategia de Ferrari; a pesar de no tener el mejor coche, Fernando Alonso consiguió cinco victorias, empezando por ganar a las primeras de cambio en su primera montura en el Caballito Rampante, algo que ni siquiera Michael Schumacher consiguió hacer en su primer año con la Scuderia.
Y llegado el 2011, la decepción fue todavía peor: en los entrenamientos previos de la pretemporada, con una absurda ingenuidad, se llenaron la boca (empezando por Domenicali) de aspirantes serios al título. Por detrás, un genio llamado Adrian Newey en Red Bull, cocinaba a fuego lento su maravillosa máquina con la que han barrido a todos sus rivales. Estrepitosos fallos en el túnel del viento (excusa oficial, no sabemos si fue la verdadera razón) llevaron a Ferrari a construir su F150º Italia que nacía enfermo desde el inicio. Nadie vio nada en los entrenamientos, ni en las simulaciones. Todo era un subidón de alegría al pensar que tenían ante sí la super máquina capaz de parar a Sebastian Vettel, que había sido Campeón en 2010 arrebatando a Alonso el título en la última carrera, en el último suspiro. Claro que Alonso se llevó el premio de consolación: el ser nombrado el mejor piloto de la parrilla por los propios pilotos. La desesperación llegaba en la primera carrera de la temporada 2011, en Australia. Y tuvo que ser el mismísimo Alonso (a la sazón el mejor mecánico de la Scuderia) quien avisó al equipo: señores, comprueben los datos de carrera porque no coinciden con los que tenemos. Houston, tenemos un problema. Siguiente carrera, Malasia: más de lo mismo. ¿Cómo era posible?, ¿no iba el coche tan bien en los entrenamientos?. Siguiente parada, China: ¿qué diablos ocurre con los dos monoplazas, que no responden?. Así se descubrió el entuerto: los datos del túnel del viento no eran correctos, las piezas se fabricaron con errores de escala. Meses de trabajo tirados a la basura. Sin tiempo de recuperación. Ilusiones perdidas. Desesperación tifosi. Paralelamente a ello, con una normativa oscura que supieron utilizar a su favor en Red Bull mejor que nadie, dieron el estoque definitivo a Ferrari: el uso de los escapes soplados para favorecer la aerodinámica, junto a unos mapas motor diabólicamentwe usados, algo prohibido por el Reglamento Deportivo. Lucha en los despachos ya entrada la temporada. Se prohibió su uso en Inglaterra, y ahí renació Ferrari, ganando su única carrera, la carrera del aniversario de la primera victoria ferrarista en ese mismo circuito, y obviamente en manos del asturiano Fernando Alonso (¿dónde estás, Massa?). Pero la FIA se volvió para atrás y todo volvió a ser como antes: pole tras pole de Red Bull-Vettel y de nuevo bicampeonato en el bolsillo. Ferrari reaccionó, pero su error inicial de temporada con un túnel de viento envenenado fue demasiado para todos, y nada pudieron hacer, tan sólo olvidarse cuanto antes del 2011 y centrarse en la próxima temporada de 2012, con nuevas reglas (las analizaremos en otro artículo), y con la prohibición (esta vez sí) de los inventos al límite de Red Bull.
Alonso y Ferrari afrontan, pues, un 2012 con cambios brutales en su organigrama, con los conceptos reglamentarios claros, y con un túnel del viento ya arreglado y testado, que dará por fin un monoplaza de vértigo. Al menos así parece si nos paramos a escuchar al director Domenicali a los nuevos ingenieros y estrategas de Maranello, que también en ese campo han hecho cambios radicales. Y por supuesto, al jefe Luca Cordero de Montezemolo, que ya ha avisado: Fernando se merece un coche ganador y le daremos un coche ganador, afirmaba hace poco tiempo. Así las cosas, el optimismo y la esperanza de hacer frente al monopolio de la bebida energética, se han apoderado del entorno ferrarista. Sorprende que un Alonso tan escueto siempre, y tan poco dado ha hacer castillos de arena, de rienda suelta al optimismo.
Hace pocas semanas, en el pasado acto promocional en la sede del patrocinador bancario (Banco Santander), el piloto asturiano no se andaba por las ramas y decía que “hay un optimismo, una sobredosis de optimismo en todos los inviernos de Ferrari igual que en todas la pretemporadas del Real Madrid. Es el mejor equipo de la Fómula Uno y siempre tiene la obligación de ser Campeón del Mundo”. Mensaje claro y directo a la línea de flotación del acorazado azzurro: no vale con ser segundos. Esta vez sí o sí hay que ganar. Continuó diciendo que “Este es el momento en que uno siempre es optimista, pero debemos esperar al inicio de la temporada para ver dónde estamos realmente. Es cierto que en los últimos días, hubo una buena sensación en Maranello y hay un aire de confianza al respecto “. El piloto español aprovechó su disfraz de Rey Mago (junto a Pedro de la Rosa y Marc Gené) para confirmar la revolución en la casa de Maranello: “Queremos volver a familiarizarnos con el sabor de la victoria que se nos ha escapado por un tiempo. La primavera pasada, hemos realizado importantes cambios en la estructura de la parte técnica del equipo y ahora hemos adoptado un nuevo enfoque, uno menos conservador, en el diseño del nuevo coche. La filosofía detrás del coche de 2012 es muy diferente a la de 2011, especialmente en algunas áreas clave como la suspensión y la aerodinámica”.
El asturiano lanzó un mensaje para los inquietos: “Sabemos que Ferrari se carga con las expectativas de victoria, y si esto no sucede, en el invierno los periódicos dedican páginas y páginas de los porqués de cómo las cosas pueden cambiar, mientras que los demás tienen que conformarse con las migajas de términos de la cobertura de los medios de comunicación. Es una de las cosas que hacen que Ferrari diferente a todos los otros equipos”. Y acto seguido pidió calma hasta que se inicie el campeonato 2012: “Sin embargo, ahora es el momento de tomarlo con calma durante algunas semanas. Es hora de recargar las pilas y estar cien por ciento listo para la próxima temporada, que espero que será mucho más disputada que la que acaba de finalizar”.
En el acto promocional en la sede del Banco Santander, Alonso no se olvidó de su más directo rival al señalar que “El Red Bull era un coche muy, muy bueno, es posible mejorarlo y lo harán, pero no tienen tanto margen de mejora como nosotros, que en aerodinámica podemos mejorar mucho, también tenemos otra filosofía de adaptación a los Pirelli y otros muchos factores”.
Lanzó también un mensaje para su compañero Felipe Massa, no directamente, pero es obvio que necesita más empuje del brasileño. Pero también mensaje al posible compañero de futuro que venga. Así comentó Alonso “En lo que llevo en la F1, nunca un compañero ha hecho un punto más que yo, sólo me igualó Hamilton y fue un año extraño. Al final de cada año tener más puntos que tu compañero, significa que has extraído el máximo del monoplaza, pero compites con los demás, estoy contento en general, pero al haber sido batidos por Red Bull no podemos estar contentos con la temporada ni individual ni colectiva”. Sobre el reciente piloto bicampeón del Mundo, Sebastian Vetttel, aprovechó Alonso para decir que el joven alemán “Ha tenido mucha suerte de tener un coche competitivo igual que Hamilton, que casi logró dos títulos en dos años. Pero yo soy afortunado por llevar diez años, tener dos títulos y estar donde quiero. He aprendido de las victorias y de las derrotas. No cambiaría nada ni por ningún piloto, sólo por Schumacher que tiene siete. A ver dentro de unos cuantos años cuantos títulos tenemos cada uno”. Sin duda, mensaje de admiración para el campeonísimo alemán. Y mensaje retador para los que empujan por detrás, especialmente para Vettel.
En cuanto al regreso de “Icemann”, Fernando Alonso tuvo palabras cariñosas para el que se llevó el título en su año horribilis de McLaren, Kimi Raikkonen, al que considera un “grandísimo piloto de los más talentosos de la parrilla”. Alonso no lo duda: “es un placer correr con él, sin compararle con nadie, no es lo mimo tener a Kimi que a un joven, novato o inexperto” (¿se estaría acordando de su cruce de palabras con el ex piloto de Toro Rosso, Jaime Alguersuari?).
Así pues, Alonso tiene claro su objetivo, su único objetivo. Lo repite allá por donde pasa, desde que ha terminado la temporada de 2010. Ejemplo de ello son sus recientes declaraciones en una entrevista concedida al diario americano “The New York Times” donde afirma tajante: “Para Ferrari y sus pilotos no hay otro objetivo que ser campeones del mundo, así que evidentemente ese será el objetivo para 2012. Y después, una vez que han pasado cuatro o cinco carreras ya veremos lo competitivos que somos. Ferrari tiene el mejor historial de la F1 y un gran número de fans en todo el mundo, no hay otra manera de empezar la temporada que no sea pensando en ganar el campeonato”. Pues a la tercera, tiene que ser la vencida.
(fotos: www.ferrari.com)
(PD: No me he podido resistir a las fotos tan entrañables que la familia ferrarista nos trae por Navidad. Desde El Aficionado, nuestros mejores deseos para los lectores de www.motormundial.com para el Nuevo Año 2012, que viene cargadito de eventos deportivos: JJOO Londres 2012, Eurocopa Fútbol, Ryder Cup Golf, y por supuesto, Fórmula Uno, nuestra pasión)




