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G.P. CHINA: “EL HUNDIMIENTO”

18 abril, 2011

Los chinos son muy dados a los presagios, y quizá por ello el cielo gris de todo el fin de semana, presagiaba la grisácea jornada de la Scuderia italiana, incapaz de sobrevivir a los ataques de sus rivales. En una carrera marcada por el espectáculo del vaivén de líderes, intercambio de posiciones, cambios de estrategia por culpa (o gracias a ellos) de los neumáticos Pirelli, todos dieron espectáculo, menos Ferrari. Están hundidos en un mar de dudas, incapaces de progresar con las necesarias y urgentes evoluciones. Y este hundimiento arrastra también a sus pilotos, que están más inseguros que nunca, especialmente Alonso, que sigue cometiendo errores en la salida, donde antaño era el más fuerte, el más audaz, el mejor de todos. Pero ahora le empiezan a perder el respeto sus rivales, que les viene como agua de mayo el hundimiento de la Scuderia, lo que están aprovechando para poner tierra de por medio. Como todos los males no vienen solos, Ferrari además cometió –otra vez- error grave de estrategia, al empeñarse en hacer dos cambios de ruedas cuando todas las simulaciones daban como correcta, el hacer tres cambios. Así lo hicieron sus rivales, y Vettel que hizo, dos, a punto estuvo de perder el podio, de no ser por su velocidad endiablada –sin KERS- que les permite jugar con el riesgo. El hecho de que Ferrari cuide más las gomas, no significa que esa premisa se vaya a cumplir siempre. Y qué no decir de otro error grave de Ferrari: sus cambios de ruedas, son de lo más lento, desde luego más lentos que Red Bull, que McLaren y que Mercedes, sus grandes rivales actuales.

La carrera empezó con la angustia de saber si el McLaren de Lewis Hamilton podría comenzar la carrera, y ello porque habían llenado en exceso el coche de combustible, lo que propició problemas en los inyectores, que tuvieron que subsanar deprisa y corriendo minutos antes de iniciar la vuelta de formación. La tensión aumentaba, los mecánicos revoloteaban alrededor del monoplaza, y Hamilton que no quería ni preguntar para no añadir más estrés al box. Recibió la orden y salió disparado sin la cubierta motor, con el fin de cruzar el pit-lane con el semáforo en verde. Se libró por 28 segundos. «No pregunté qué estaba pasando. Solo quería mantener la calma y no aumentar el estrés de todo el mundo. Cuando finalmente me fui del garaje, conduje por el ‘pit lane’ viendo la luz y esperando que no se pusiese roja, ¡y no lo hizo!. Nunca antes había estado tan cerca», afirmó el inglés. Y si alguien presagiaba que las prisas harían que alguna pieza no estuviese en su sitio, se equivocaban. Hamilton estaba preparado para un recital de garra, maestría adelantando, listeza para no cometer errores, paciencia en momentos clave (adelantar a Vettel), -lo que le faltó a Alonso en Sepang- y fe en su bólido y equipo. Todo ello le llevó a realizar una carrera antológica, de principio a fin, para hacerse con una merecida victoria que el inglés ya ha puesto en su “top 3”.

En la salida, Sebastian Vettel cometía un error y perdía dos posiciones, al igual que Alonso que volvía a salir mal. La misma historia de esta temporada. Vuelve a naufragar en el pelotón, mientras ve cómo los demás se divierten en carrera y él tiene que vérselas para salir del atolladero en el que él mismo se mete, por no hacer salidas buenas. Desde el inicio se vio que el Ferrari no iba, estaba sin velocidad, sin fuerza. Alonso se quedaba atascado detrás de Schumacher, más lento que él, y le hacía perder algo más de un segundo por vuelta, y así hasta perder casi 15 segundos con la cabeza cuando logró zafarse del “kaiser”. Además, los ingenieros de Ferrari no se dieron cuenta que al ir detrás a rebufo, tanto tiempo, consume más las gomas, lo que fue clave para que Alonso ya no pudiera llegar arriba. En Ferrari no reaccionaron, y siguieron con el plan previsto de dos paradas. Erre que erre. Crasso error que le costó a Alonso acabar séptimo. Por delante, Massa acabó sexto tras un buen comienzo que parecía plantaba cara a los grandes. Pero fue un espejismo, la realidad de rendimiento de Ferrari era clara: el coche no iba.

Los que iban como motos eran los dos McLaren y un sorprendente Rosberg que por momentos lideraba la carrera. La anécdota de la jornada la protagonizaba Jenson Button, que entró a boxes y Vettel detrás suyo para intentar ganarle la posición perdida en la salida. Button, que entró delante de Vettel, se confunde y hace amago de parar en el box de Red Bull. Los mecánicos de la bebida energética, atónitos, le hacía aspavientos para que se fuese a su lugar, y detrás entraba como una exhalación, Vettel, que tras una parada rapidísima le ganaba la posición a Button. Su pifia beneficiaba al alemán, que ponía pies en polvorosa.

Y por si todo esto fuera poco, por detrás venía un misil tierra-tierra, un cohete, un gladiador llamado Mark Webber: salía desde el fango de la 18ª posición, y remando, remando, acabó tercero, en lo alto del cajón. Al acabar hasta le dio por el humor. «Tenía unos juegos de neumáticos del lado izquierdo de la clasificación y eso ayudó. A lo mejor es la manera de hacerlo. ¡No correr la clasificación!», decía el australiano. Apoteosis final, éxtasis de remontada que sabía a victoria. Y es que cuando el coche corre, lo demás da igual. Así de claro lo ve Alonso: «Con Webber hoy se demuestra que la crono no tiene importancia, lo más importante es tener una buena degradación de neumáticos. Con un Red Bull sales el 18ª y haces dos, tres o una parada. Cuando tienes un coche rápido es fácil, si el coche va despacio es difícil».

En el pit-lane se iba a protagonizar otro numerito: el que le tenían reservado a Jaime Alguersuari, los “tuercas” de turno, quienes dejaron suelta la rueda trasera que perdió el español al poco de salir a pista. Adiós carrera para él.

En resumen, Ferrari está hundido y sólo queda esperar a los cambios para la próxima carrera de Turquía, dentro de tres semanas. Pero el director de la Scuderia, Stefano Domenicali, ya se ha apresurado a decir que nadie espere milagros, que en Turquía mejorarán pero no igualarán a Red Bull y McLaren. Pues sí que estamos buenos. Menos mal que el presidente de Ferrari, Luca Cordero de Montezemolo, se ha puesto serio y ha dado un golpe encima de la mesa, al afirmar tajante en la web oficial Ferrari.com, que «Esto no puede ni debe suceder en el nivel de este equipo. Es un momento muy delicado, espero que nuestros ingenieros actúen con determinación y desarrollando su máxima capacidad para mejorar el rendimiento del coche en poco tiempo». Los que están que hechan humo son la prensa italiana, que mientras que se deshacen en elogios para Hamilton ; así, “magia” y la “alegría” son calificativos de la “Gazzetta dello Sport”, para Ferrari, “van lentos y se pierden en el caos”. Del español Alonso, dicen que “la defensa no está hecha para él. El español tuvo que adaptarse a una carrera a la espera»; y afirman que “pagó la estrategia”. Para el diario “La Stampa”, </strong>»El inicio del campeonato ha sido un mazazo. Han fallado todos los remedios estudiados»; y ven a Alonso “desmotivado”, y afirman de él que «no hay rastro del luchador que daba un portazo a quien intentaba adelantarlo. Sufre de la forma más pasiva posible la estrategia equivocada, en la carrera equivocada y con el monoplaza equivocado».

Entre tanta crítica, emerge majestuosa la tierna mirada de Flavio Briatore, “pater deportivo” del piloto español, Fernando Alonso. Para el ex-patrón de Renault en los Campeonatos ganados por su pupilo, el problema no es Alonso, sino el coche: «El piloto es importante pero el coche lo es aún más. Si un piloto competitivo tiene un monoplaza competitivo marca la diferencia, pero Fernando (Alonso) no puede hacerlo porque el problema de Ferrari es el coche». Ve la recuperación de Ferrari difícil: «es imposible recuperar terreno con Red Bull, tienen que luchar por el tercer puesto». Y no duda del amor de Alonso para con Ferrari, al afirmar: «Fernando quiso estar en Ferrari a cualquier precio. Está más que satisfecho con el equipo y con su adaptación. Querría un Ferrari más competitivo y lo dará todo para echar una mano». Briatore ve la recuperación del terreno perdido, misión casi imposible, al afirmar que «Tienen que encontrar una solución y no es fácil al inicio del campeonato, cuando partes por detrás del resto e intentas recuperar terreno. No se puede recuperar esta diferencia y no creo que cometan (Red Bull) los errores del año pasado. En 6 ó 7 carreras habrán ganado prácticamente el campeonato».

Pues deseamos y esperamos que al menos Briatore se equivoque en su predicción.

Próxima carrera, el Gran Premio de Turquía, el 8 de mayo, en el Circuito de Istambul Park.

¡Hasta pronto, amig@s!.

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