VW GOLF VI
9 octubre 2008
VOLKSWAGEN ha optado en esta 6ª generación por mantener la imagen y el concepto del Golf en su misma escala, mejorando rendimientos y consumos pero sin romper de forma radical con sus predecesores. El Golf VI sigue siendo claramente un Golf desde todas las perspectivas, y sin ser innovador ni radical, tiene lo que le faltaba al Golf V prescindiendo de lo que le sobraba.
Llegado ya al límite de las medidas del segmento compacto, VW no lo ha hecho crecer más, sin incurrir en el error de muchos de sus rivales que se agrandan a cada nueva generación, hasta desnaturalizarse. En esto VW ha demostrado un gran sentido común, pues aunque su diseño guarda el ADN de Volkswagen, el equipo de Walter de Silva, Klaus Bischoff y Flavio Manzini han vuelto a los genes del diseño original, sin aumentar su tamaño. A la pregunta de esta ausencia de crecimiento, los responsables de la marca alegan que no hay necesidad de ello: para eso están los Golf Plus y Variant. Y tienen razón, ya que así pueden defender y perfeccionar mejor su modelo icono.

En realidad, el nuevo Golf es ligeramente más corto —medio cm— que el anterior, con una longitud de 4,20 m. El ancho aumenta en 2 cm (ahora 1,78 m) y la altura permanece invariable (1,48 m). Ahora bien, por su diseño y proporciones ahora parece algo más largo. El voladizo delantero se recorta 1,2 cm y el posterior se alarga en 7 cm, variaciones poco relevantes aunque contribuyan a una impresión más dinámica.
Al igual que su predecesor, se ofrece con carrocería de 3 ó 5 puertas, ambas con las mismas dimensiones exteriores, y como rasgo distintivo de esta generación, VW ha buscado reforzar la impresión de calidad percibida. Todos sus elementos relevantes se han rediseñado bajo un aspecto más deportivo, elevando de nuevo el concepto de calidad y confort de su clase. Pero la plataforma es la misma del Golf V, con la misma suspensión delantera tipo Mac Pherson y posterior multibrazo. La dirección es de asistencia eléctrica, y los frenos aumentan el diámetro de los discos delanteros ventilados de 280 a 312 mm, mientras que el de los traseros macizos sigue en 253 mm, quizá un poco escaso, sobre todo en comparación con los primeros.

En su interior se puede apreciar este superior nivel de calidad, por encima de los ya de por sí altos estándares de VW. Pero la habitabilidad apenas si varía: con la misma distancia entre ejes –2,58 mdel anterior Golf tampoco se puede esperar milagros, aunque sus cotas interiores siguen siendo bastante generosas, destacando la altura libre al techo de las plazas traseras, la mejor del segmento y bastante más de lo que ofrece casi cualquier berlina rival. También es de primer nivel la de las plazas delanteras, mientras que la anchura no destaca tanto (sólo gana 2 cm), poca cosa para quien necesite frecuentemente utilizar sus 5 asientos; además, el extremo posterior de la consola central es muy intrusivo y molesto para un tercer ocupante del asiento posterior. A cambio, la habitabilidad longitudinal está entre las mejores. Pero el maletero no es mayor que el del Golf V, con 350 litros de volumen oficial con 5 plazas (83 cm de fondo útil, que llega a 1,58 m si se abaten los respaldos de los asientos traseros —por mitades asimétricas 1/3-2/3—, lo que sube el volumen total útil a los 1.305 litros).
Los detalles del salpicadero (insertos cromados satinados, instrumentos redondos, volante derivado del Passat CC, etc) dan la sensación de conducir un automóvil de una gama superior. Los mandos son ahora más fáciles de manejar, gracias a la mayor ergonomía del puesto de conducción, complementado por unos asientos de buena sujeción lateral. Entre estos elementos se encuentran la unidad de control del climatizador automático (Climatronic), el nuevo sistema de radio y navegación RNS 310 con pantalla táctil, y los elevalunas eléctricos, más adelantados sobre los reposabrazos de puertas, y más fáciles de accionar.

Trae también sistema de detección de cinturón de seguridad abrochado en los asientos posteriores, que avisa a través de la pantalla multifunción y con una señal acústica de alarma si los viajeros no se lo han puesto. En cuanto a motores, el nuevo Golf llega de momento con cinco, tres de gasolina y dos diesel. La gama de gasolina se inicia con el 1.4 de 80 CV (que no se comercializará en España). Le sigue el 1.6 atmosférico de inyección indirecta, con 102 CV a 5.600 rpm y un par máximo de 15,1 mkg a 3.800 rpm, asociado a un cambio manual de 5 marchas. A continuación vienen los dos 1.4 TSI de inyección directa, doblemente sobrealimentados (por compresor volumétrico y turbocompresor, desarrollando el primero 122 CV a 5.000 rpm y 160 CV a 5.800 el segundo, con un par de 20,4 mkg de 1.500 a 4.000 rpm, y 24,5 entre 1.500 y 4.500 rpm respectivamente.
El de 122 CV puede llevar un cambio manual de 6 marchas o el nuevo DSG automatizado de 7 relaciones, mientras que el de 160 CV sólo viene con este último. Más adelante se ofrecerá también el 2.0 TSI de 200 CV, la quinta opción en gasolina. En diesel tenemos los modernos 2.0 TDI de 16 válvulas, ya con inyección directa «common rail» y dos árboles contrarrotantes para eliminar vibraciones, sobrealimentados por turbocompresor con «intercooler», y ahora declinados en 110 y 140 CV a 4.200 rpm, con un par máximo de 25,5 y 32,6 mkg entre 1.500 y 2.500 respectivamente. El de 110 CV con cambio manual de 5 marchas y el de 140 CV con cambio de 6 ó bien el automático DSG de 6 relaciones.
Una oferta algo escasa si pensamos en el habitual doblete de 140 y 170 CV de estas mecánicas en otros modelos del grupo VAG, pero hay que tener en cuenta que la primera versión reemplaza al anterior 1.9 TDi de 105 CV, y no se la ha querido potenciar en exceso. Menos explicable es el empeño en mantener el cambio manual de 5 marchas frente al de 6, cuando la oferta más sofisticada se centra en los DSG (además de que reduciría el promedio de emisiones de CO2).