SUZUKI SPLASH
3 junio 2008
Aunque desde la marca se insiste en que el Splash (en inglés, sensación) no sustituye al Wagon R, esto es lo de menos y lo que cuenta es que ocupa su lugar como mini monovolumen y modelo de acceso a la gama. Utiliza la plataforma del Swift recortada en 2 cm de batalla y ofrece en sus 3,72 m de longitud capacidad para 5 plazas.
Su redondez y proporciones armoniosas, con un diseño simpático por dentro y por fuera, ofrece la posibilidad de múltiples combinaciones de colores en tapicerías y salpicadero. En el interior los asientos delanteros cuentan con una buena banqueta y aceptable sujeción lateral, mientras que la palanca de cambios sale de la consola central, ahorrando espacio y mejorando la ergonomía de conducción.

Aunque el Splash está homologado para cinco ocupantes (mide 1,68 m de ancho por 1,59 m de alto), la realidad es que salvo en trayectos cortos las dimensiones interiores sólo permiten viajar a cuatro adultos con comodidad, pudiendo ser utilizada la plaza central (con reposacabezas) por un niño. Para las plazas traseras se emplea una banqueta que renuncia a desplazarse longitudinalmente, algo bastante práctico en este tipo de vehículos, sin embargo el espacio de carga puede ampliarse abatiendo los respaldos (1/3-2/3) para crear una superficie totalmente plana. Además, el maletero cuenta con un doble fondo que permite aumentar la capacidad de 178 a 202 litros.
El Splash basa su estrategia de propulsores en la economía de uso, presentando así dos motores gasolina y un diesel (todos multiválvula) con caja manual de 5 velocidades, a cual más económico.
Comienza con los gasolina 1.0 de 3 cilindros y 65 CV, al que le sigue el cuatro cilindros de 1.2 litros con 86 CV (también con caja automática de 4 relaciones opcional) y el diesel 1.3 DDiS de 75 CV, con consumos mixtos oficiales de 5 (1.0), 5,5 (1.2) y 4,5 litros (1.3 DDiS) por cada 100 km recorridos.

Los motores ofrecen bajos niveles de ruido y vibraciones, destacando la buena insonorización del diesel. Mientras el 1.0 se perfila como la opción ideal para ser usado sólo en ciudad gracias a su bajo consumo urbano (5,9 litros) y potencia justa para mover dignamente sus 1.000 kg de peso, los 4 cilindros se muestran más enérgicos para cumplir las expectativas de un uso más polivalente, y sólo los km recorridos al año y 1.700 euros de diferencia (a igualdad de equipamiento) harán inclinar la balanza hacia el diesel o el gasolina.
Con suspensión delantera Mac Pherson y trasera por barra de torsión para ahorrar espacio, todos disponen de una amortiguación de largo recorrido que asegura el confort de los ocupantes, y aunque la carrocería se inclina relativamente más (también es más alto) al apoyar en curvas, responde con buena estabilidad. Si bien conviene tener cautela con el freno ya que su potencia puede hacer deslizar ligeramente la zaga en frenadas fuertes o de emergencia al aligerarse el eje trasero, aunque su escogida monta de neumáticos 185/60 con llanta de 15 pulgadas de serie en toda la gama es también garantía para el aplomo que demuestra.