SUBARU LEGACY Y OUTBACK
30 marzo 2008
En un mercado de gasolina a la baja, este novedoso motor diesel promete relanzar la marca en Europa, abriendo las puertas a una nueva clientela. Hasta la fecha, era una de las pocas marcas japonesas que no disponía en su gama de un motor diesel con el que aspirar a un crecimiento sostenido, lo que le ha obligado a mantener niveles de venta contenidos, empezando ahora a competir en igualdad de condiciones en el mercado.
Ocho largos años ha tardado Subaru en desarrollar su primer motor diesel, conservando la disposición de cilindros enfrentados y bajo centro de gravedad, junto con la tracción total al 50% en cada eje, que garantizan el espíritu deportivo de la marca. Y es que Subaru ha preferido conservar su tradición de fabricante de motores «boxer» (desde 1965), y desarrollarlo él mismo antes de comprar a otro fabricante un motor con disposición de cilindros tradicional, medida usual en otros fabricantes.

Este nuevo reto ha llevado a Subaru a conseguir un motor realizado a partir de sus motores sobrealimentados de gasolina, preparados para soportar mayores presiones y esfuerzos internos. Con 1.998 cc, está hecho enteramente en aluminio (tiene un peso muy contenido de 170 kg), y posee una arquitectura «cuadrada» de 86 x 86 mm de diámetro y carrera, a base de alargar 11 mm la carrera del pistón y reducir el diámetro del cilindro en 6 mm sobre el anterior 2.0 gasolina. La menor inercia de pistón mejora la entrega de par a bajas revoluciones (par máximo de 35,7 mkg a 1.800 rpm), mientras que la carrera (relativamente corta) va a permitir en el futuro un posible aumento de cilindrada. Además se ha reducido la distancia entre centros de cilindros consiguiendo rebajar la longitud del motor 61,3 mm, hasta unos compactos 353,5 mm.
Para la alimentación se ha escogido una inyección directa Denso por common rail de 1.800 bares de presión, que garantiza una perfecta pulverización del gasóleo, junto con un turbocompresor de geometría variable, que le permiten entregar al motor una potencia de 150 CV a 3.600 rpm.

El cigüeñal más corto, típico del motor boxer, le confiere una mayor robustez y menor índice de vibraciones, incluso a altas revoluciones, como pudimos comprobar el día de su presentación y prueba.
Ni siquiera al arrancar el motor hay señales apreciables de vibraciones en el habitáculo, y el ruido producido por este tipo de combustión resulta bastante contenido, incluso en frío. Una vez que alcanzamos la temperatura de servicio comprobamos el bajo nivel acústico y la perfecta insonorización del habitáculo, sólo perturbada por la aerodinámica de los espejos de nuestro Legacy.
Y es que la baja sonoridad de este propulsor hace que se escuche más la ruptura del viento contra la carrocería que el mismo ruido de la combustión (algo mayor en carrocería Outback), identificándose por su sonido como configuración «boxer» sólo a altas revoluciones.