SKODA FABIA 1.9 TDI
30 marzo 2008
Esta 2ª generación usa la misma plataforma de la anterior, la de sus primos los Seat Ibiza y VW Golf. Como ya era grande, apenas gana en peso y tamaño (sólo 25 kg más respecto a su predecesor, midiendo ahora 2,2 cm más de largo (3,99 m) y creciendo 4,7 cm más de alto (1,50 m), mientras que la anchura se mantiene en 1,67 m, y la batalla en 2,46 m. Por fuera sus formas cúbicas engañan algo, anticipando un habitáculo más espacioso de lo que en realidad es. El macizo frontal recuerda mucho al del Roomster, pero con la parrilla más estilizada y prominente, lo que, unido a los grandes faros trapezoidales, le da su imagen característica. Lateralmente, se aprecia la línea de cintura ascendente hacia atrás, con los pasos de rueda más prominentes para alojar, como en nuestro caso, las llantas de aleación de 6 x 15 pulgadas con neumáticos 195/55 R15, de serie en el Sport.

Por detrás, la luneta del portón es más grande que antes, lo que mejora la visibilidad posterior, y los grupos ópticos son más envolventes y van más altos, para que se ensucien menos y estén menos expuestos a los impactos de aparcamiento.
Siempre con 5 puertas, como su antecesor, este Fabia tiene un Cx de 0,33, bastante aceptable para un coche de metro y medio de alto, pero algo peor que el de su hermano, el nuevo Fabia Combi (4,24 m de largo), a la venta desde este mes de marzo.
Habitabilidad en alza.— Una vez dentro, sus medidas compactas permiten un habitáculo generoso para 4 adultos, con la ventaja de la nueva altura que mantiene alejadas de la cabeza las esquinas del techo, con una gratificante sensación de espacio. En teoría es el modelo que ofrece más espacio interior en su categoría. Los asientos delanteros son cómodos y sujetan muy bien lateralmente, aunque pecan de banqueta corta.
La posición del asiento del conductor es bastante acertada, ya que al ir 3 cm más altos los asientos, además de disimular la escasez de la banqueta permite una mejor visibilidad y facilita la entrada y salida del vehículo, así como aumenta el espacio para piernas. Además, el conductor cuenta con un volante regulable en altura y profundidad, así como el asiento en altura, con lo que no hay difi-cultades para encontrar la posición de conducción ideal.
Detrás la cosa cambia; las plazas traseras disfrutan de un notable espacio para piernas y una altura sobresaliente para las cabezas.Pero falla la anchura, que con 1,32 m queda bien para dos cómodas plazas, pero no para tres.

El maletero gana 40 litros (de 260 a 300), y afortunadamente, Skoda ha mantenido bajo su plano una rueda de repuesto de tamaño normal. (Resulta curioso comprobar que sean los coches más modestos los que aún mantienen la rueda de repuesto «de verdad»). Con los asientos traseros abatidos la capacidad aumenta a 1.163 litros (1.015 en el modelo anterior) mientras que la carga útil es de 515 kg, que ahora se maneja mejor al bajar el umbral de carga hasta el paragolpes. Además, la bandeja del maletero puede montarse en dos alturas distintas.
Mejor acabado.— Comparado con la 1ª generación Fabia, el diseño interior de este nivel Sport está más logrado, con sus mandos bien situados y con materiales de buena calidad: da la sensación de tratarse de un vehículo superior. El diseño del salpicadero bicolor con la doble guantera (la inferior refrigerada), los posavasos, el diseño de los accesorios y un ensamblaje de primera calidad hacen del Fabia algo más que un coche práctico para todos los días.
Entre las novedades destaca el apoyabrazos central delantero ajustable en altura, el soporte para botellas (1,5 litros) en los huecos de las puertas delanteras y el portagafas en el techo, así como el práctico equipo de audio y manos libres para el móvil mediante el modelo multifunción del volante ya conocido en el Roomster.
La consola central monta (en opción) los mandos electrónicos del climatizador Climatronic, junto a los de la radio y el sistema (opcional) de navegación. Lástima que sea tan ancha, pues tanto la rodilla derecha del conductor como la izquierda del acompañante tocan con facilidad su borde, acentuando la sensación de estrechez.