Prueba: Kia Optima 2.0 GDI PHEV

20 marzo, 2018
C. ENRIQUEZ DE SALAMANCA
El enchufe manda
A FAVOR EN CONTRA
Consumo urbano si tienes enchufe Precio
Equipamiento Maletero
Calidad de rodadura y confort  Rentabilidad sin enchufe

A veces creo que los híbridos enchufables son el tipo de coche que mejor se adapta a la idiosincrasia española, porque sólo van bien si “tienes un buen enchufe”. El Kia Optima PHEV es un ejemplo perfecto: si no tienes un enchufe, no rendirá todo lo que puede. Aunque incluso sin él, puede llegar a sorprenderte.

Toyota y Lexus (tanto monta…) ya han dicho en repetidas ocasiones que prefieren los híbridos convencionales. “Autorrecargables” les llaman ellos ahora, como para recalcar que la batería que alimenta el motor eléctrico no necesita otra carga que la que suministran la inercia y el motor térmico. Con un enchufable, todo el sistema eléctrico se convierte más bien en un lastre en el momento en que la batería se acaba, aunque nunca se agota del todo y siempre echa una manita.


Hyundai y Kia (…monta tanto) también se han apuntado a la moda de la ecología, pero los coreanos parece que tienen una mayor amplitud de miras, porque en su gama hay eléctricos puros, híbridos enchufables e híbridos convencionales. Hay que reconocer que estos últimos no requieren ningún cambio de hábito de conducción —más allá de “pillarles el tranquillo” para consumir lo menos posible— y no generan la ansiedad de buscar o activar un punto o un modo de recarga. Para alguien que no se quiere complicar la vida.

Una prueba injusta.- Toda esta introducción viene a cuenta porque mi problema ha sido que no tengo un enchufe para recargar estos coches de ahora y, dado el tipo de vehículo, lo primero que uno quiere saber es cuánto gasta realmente el Kia Optima PHEV. Sé, por extrapolación de otros híbridos enchufables, que se puede conseguir un consumo medio real de unos 2 lit/100 km, a costa eso sí de apagar la climatización, poner en modo ECO todo lo susceptible de ir en tal modo y conducir en plan “ni-de-coña-acelero”. En un uso más normal, te acercarás a los 3 litros si tu recorrido es habitualmente llano y superarás esa cifra en cuanto haya alguna que otra cuesta arriba en el trayecto. Obviamente, también hay que reconocer que si tienes un enchufe en casa y no haces más de unos 40 kilómetros diarios, este Optima PHEV —y cualquier otro híbrido enchufable— va a gastar cero patatero en gasolina y la cuenta de la luz te subirá un poquillo, que todo hay que tenerlo en cuenta.

Pero ya digo que esta prueba es injusta porque no he podido enchufar en ningún lado el coche y porque ya me lo dieron con las baterías en poco más de 12 por ciento de carga. Así que los datos de consumo que he obtenido con más bien de tipo HEV (híbrido puro) y no PHEV (híbrido enchufable). Por cierto, a ver si los encargados de las pretendidas mejoras en las infraestructuras de recarga de vehículos eléctricos utilizan el sentido común: ¿sería posible llegar a uno de esos puntos y poder pagar con tu tarjeta de crédito como haces en la gasolinera? Probablemente debe haber algún tipo de impedimento para hacer algo tan simple, pero en mi ignorancia no soy capaz de entenderlo.

El caso es que, como verás en las fichas técnicas, el consumo medio que he obtenido ha sido de unos 5,2 l/100 km. En mi opinión, es una cifra brillante. Sobre todo para un coche que cuenta con un motor atmosférico de gasolina (156 CV) y que durante la mayor parte de la prueba ha tenido que arrastrar unos 190 kilos de peso extra de todo el sistema híbrido, aunque éste echaba una mano funcionando en modo híbrido convencional. Por cierto, aunque ya lo he comentado en otras ocasiones, esos 5,2 de media se han conseguido en modo de uso normal: con aire acondicionado cuando hace calor o calefacción si hace frío y con un estilo de conducción de ahorro sin obsesiones (si hay que dar gas a fondo para adelantar, se pisa y santas pascuas).

Más sencillo.- Frente a otros híbridos enchufables como el Mitsubishi Outlander PHEV y el Volkswagen Golf GTE, en este Kia Optima no es posible recargar las baterías utilizando el motor térmico. Bueno, se puede pero solo hasta un límite (alrededor del 25 por ciento) usando inercias y demás. A lo que me refiero es a que no hay un botón para hacer que el motor de gasolina haga de fuente de alimentación de las baterías. Tampoco hay otro botón que te permita conservar la energía para (lo que tú consideras) mejor ocasión. Mitsubishi y Volkswagen sí cuentan con una función “charge” (carga) y otra “save” (ahorro).

Si no has probado estas dos funciones, seguramente no las echarás de menos. A mí, particularmente, me parecen muy útiles: si sabes que no vas a tener un enchufe a mano para recargar, puedes ir pulsando uno u otro para gestionar la carga de las baterías. Eso sí, utilizar el motor térmico como fuente de alimentación hace que el consumo se dispare por encima de los 10 l/100 km y el modo “save” tampoco ahorra todo lo que esperas. En el Kia, como digo, no existe ninguno de estos dos modos y lo más que llegas a conseguir es que el motor térmico cargue hasta un 25 por ciento las baterías (en teoría), de manera que es imposible ir en modo puramente eléctrico con la batería agotada. Lo dicho, si no hay enchufe, el Optima es un híbrido convencional después de unos 30 o 40 km, que si los hacemos en ciudad y mimando el acelerador, podría alcanzar los 54 km teóricos de autonomía oficiales.

Pero si crees que voy a despedazar sin piedad al Optima PHEV ya te puedes ir olvidando. Porque éste —y un maletero condicionado por las baterías— es el único defecto que le veo. Bueno, y el precio en términos absolutos, porque comparado con lo que hay en el mercado, no está tan mal. El resto pasa, y pasa con nota alta o muy alta.

Suficiente.- Es complicado ubicar a este PHEV, porque no hay mucha competencia. Lo suyo es compararlo con el Volkswagen Passat GTE, pero no tanto con un BMW 330e o un Mercedes C350e. Todos ellos son más caros y andan más. ¿Frente al Optima 1.7 diésel? En caso de elegir la versión más básica, el CRDI es casi la mitad de barato, pero si escoges un GT Line con Pack Luxury, la diferencia de precio se queda en casi nada. Podríamos incluir las futuras restricciones a los diésel para salir de dudas, pero creo que más importante es el hecho de que el Optima PHEV se muestra mucho más alegre, sobre todo en rectas y curvas rápidas. A ver, aunque pesa bastante más, su relación peso/potencia es más favorable: 8,7 kg/CV para el híbrido, 11,7 para el diésel.

Ya que hablamos de alegrías, hay un pequeño inconveniente que conviene añadir a la lista, pero que tiene solución: al salir de un semáforo y pisar las líneas blancas o de un stop con piso algo resbaladizo, el coche patina ostensiblemente. La solución: mejores neumáticos, especialmente si vamos a circular por zonas donde llueve, porque la prueba se hizo con buen tiempo y las neumáticos de bajo rozamiento Nexen NFera SU1 patinaban que daba gloria… sin pisar con ganas el pedal. Eso en el CRDI no pasa tanto, pero en el PHEV sí, seguramente por el empuje del motor eléctrico.

En cuanto a confort y calidad de rodadura, el híbrido enchufable es, probablemente, el mejor Optima de la gama. Personalmente me ha parecido muy bueno el equilibrio conseguido entre capacidad para absorber baches, silencio de marcha, aplomo y comportamiento dinámico. No es que en el resto de la gama sea malo, sino que en esta versión es mejor. El diésel es algo más tosco, áspero y rumoroso, mientras que el gasolina de 245 CV tiene un enfoque más dinámico y menos aburguesado que se nota; se agradece si buscas una berlina que corra y se sujete un poco más, pero a la hora de viajar varias horas, me quedo con el PHEV, aunque el gasolina tenga suspensión adaptable. Es más, la gama Optima está pensada para conducir de forma relajada y segura, justo lo que más destaca de esta versión enchufable. Tal vez, el tacto del freno requiere un leve proceso de adaptación debido al sistema de recuperación de energía, pero se tarda muy poco en cogerle el tranquillo.

Ese maletero…– Ya he comentado antes, que el maletero no es el punto fuerte. Las baterías restan mucho espacio de carga (de 510 bajamos a 307 litros nada menos) y dejan el maletero con unas formas irregulares, de forma que se complica aprovechar el espacio disponible (con bolsas en lugar de maletas rígidas se aprovecha mejor…). Pero dicho esto, el resto del habitáculo es francamente bueno… y amplio. Por anchura, altura y espacio longitudinal, el Optima es una de las berlinas más espaciosas del mercado y, en este sentido, el PHEV no altera los datos de la ecuación. También el nivel de acabado, calidad percibida y ajuste es más que notable. Sin llegar a ser un modelo premium, el interior del Optima es agradable a la vista y al tacto.

Es cierto que algunas berlinas de corte generalista —por ejemplo un Passat, un Mondeo o un Peugeot 508— tienen materiales en el habitáculo con un aspecto más elegante y refinado, pero tampoco es que el asunto sea para descartar al Kia por esta razón. Tal vez la imagen pueda pesar en la decisión por aquello de que el Optima puede parecer un poco más desfasado. Pero, si me apuras, el ajuste está incluso en la parte alta de la tabla.

Por otra parte, el equipamiento es completísimo: control de crucero adaptativo, asientos delanteros calefactables y ventilados, sistemas de frenada de emergencia, de asistencia de mantenimiento en carril, de reconocimiento de señales de tráfico, de ayuda al aparcamiento y de detección de ángulo muerto, navegador, cámara perimetral 270º —no es de 360º como en el GT Line porque la aerodinámica activa de la calandra frontal es incompatible con la cámara frontal— … En resumen, que no echarás nada en falta. Bueno, a lo mejor unas levas en el volante y la alerta de tráfico trasero si te pones muy pesado.

Al escribir estas líneas, el P.V.P. del Optima PHEV alcanza los 45.750 euros, pero con los descuentos por campaña de la marca, sobretasación de vehículo usado y por financiación con Kia (algo más de 8.000 euros), se quedaría al filo de los 38.000 con la pintura metalizada incluida.

Aparte, estarían los descuentos por el Plan Movalt (aprobado por el Gobierno el pasado mes de noviembre), con el que el vehículo (si todavía quedasen fondos de ayuda a la compra) se beneficiaría de 2.600 euros, más 1.000 euros más de descuento de ayuda a la instalación del punto de recarga, con lo que el coche se podría poner en 34.400 euros. Sigue siendo bastante “leña”, pero menos de la que parece al principio.

Versiones del modelo: 'Optima'

Galeria de fotos

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