Motor Mundial

NISSAN X-TRAIL 2.0 DCI SE

El nuevo X-Trail afianzado en el segmento de los SUV parte con una ventaja frente a sus rivales: su excelente capacidad para adaptarse a cualquier terreno, además de haber mejorado notablemente su comportamiento en carretera.

El X-Trail ha cambiado por dentro y por fuera más de lo que parece. Y aunque de estética similar a la del modelo anterior, la carrocería es completamente nueva, sustentándose ahora sobre la plataforma del Qashqai.

Crece en longitud 17,5 cm, hasta alcanzar los 4,63 m, con 1,78 m en anchura y 1,68 m en altura, gana 2 cm más en estas cotas, mientras que la batalla con 2,63 m sólo crece 0,5 cm. El aumento de tamaño se nota sobre todo en el voladizo trasero y en la capacidad del maletero. Un habitáculo completamente nuevo.— Es más grande, cómodo y con más calidad. Las mayores dimensiones repercuten en la habitabilidad y la distancia entre los pasajeros delanteros y traseros.

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La posición de conducción es confortable y los asientos delanteros recogen suficientemente y son regulables eléctricamente, mientras que los traseros tienen una mejor modularidad, ya que su partición pasa de 60/40 a 40/20/40. En el salpicadero destacan los relojes, ahora tras el volante. Una posición más lógica, dejando el centro del salpicadero libre para la pantalla multifunción. Lo que sí se mantiene es una gran cantidad de huecos en el interior, entre ellos cuatro guanteras refrigeradas.

Las nuevas medidas externas del X-Trail también han tenido una clara repercusión en la capacidad del maletero, incrementándose éste de 410 a 603 litros. Además, cuenta con unos prácticos cajones extraíbles bastante grandes bajo el piso para depositar objetos, que suman 40 litros adicionales.

Técnicamente la principal novedad es el motor turbodiesel 2.0 dCi biárbol de 16 válvulas desarrollado conjuntamente con Renault, alimentado por inyección directa múltiple por conducto común, y sobrealimentado por un turbo de geometría variable con intercooler, que desarrolla una potencia de 150 CV a 4.000 rpm, con un abundante par máximo de 32,6 mkg a 2.000 rpm. También existe una variante con la misma cilindrada de 173 CV, pero la más comercializada en España es la que efectuamos la prueba. Este motor va asociado a un cambio manual de 6 marchas de acertados desarrollos.

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Tracción mejorada.— Su eficaz y avanzado sistema de Nissan All Mode 4×4, sólo funciona en carreteras de buen firme como tracción delantera y cuando pierden adherencia las ruedas delanteras, automáticamente reparten de forma óptima y mejorada la tracción a las cuatro ruedas con un máximo del 50% entre ambos ejes (antes era de 60/40) siempre y cuando el selector giratorio ubicado por delante de la palanca del cambio esté en la posición Auto 4×4. El conductor también puede seleccionar la función 4×2 (sólo tracción delantera) o bien la Lock. En esta última posibilidad la tracción pasa a ser 4×4 permanente, con un reparto de par fijo al 50% en los dos ejes, a través del bloqueo electrónico del diferencial central, pero sólo utilizable hasta 40 km/h, situación ideal para desenvolverse en zonas de adherencia complicada (hielo, nieve, barro, etc), cuando supera los 40 km/h se desconecta automáticamente, para no dañar la transmisión.

El sistema All Mode 4×4 también incluye dos nuevas funciones, el control de descenso DDS que se activa pulsando un interruptor, y que limita la velocidad a 7 km/h con la colaboración del ABS, siempre que el selector esté en la posición Lock. Y la segunda es la ayuda de arranque en pendiente USS, que se activa automáticamente si el coche está en una pendiente de más del 10% de desnivel. Este dispositivo lo mantiene frenado unos instantes después de que el conductor levante el pie del pedal de freno, evitando que el vehículo retroceda.

Bien en carretera y fuera de ella.— En cuanto a las suspensiones es uno de los pocos apartados en los que no cambia nada. Ambos ejes mantienen su sistema independiente; delante de tipo Mac Pherson y detrás multibrazo.

Al volante, se aprecia una notable mejora del comportamiento en carretera, que le hace más fácil y agradable de conducir, provocando sensaciones similares a las de un turismo, al margen de la cómoda suspensión con un tarado suave, capaz de filtrar las irregularidades del asfalto casi al nivel de un sistema de suspensión neumática.

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Sorprende por su facilidad de manejo, también en carreteras sinuosas, que permite dirigirlo a donde se quiere, gracias a la puesta a punto del chasis ayudado por unos sensores que miden la fuerza «G» —delante, posterior, lateral, inclinación de la carrocería y el ángulo de giro del volante—, que actúan con la colaboración de la electrónica (ESP, TCS, ABS y EBD), proporcionándole una gran estabilidad. Además, al X-Trail también le gustan las curvas enlazadas que las aborda con gran precisión, pero al menor atisbo de duda, el ESP entra en acción. Sólo en situaciones muy forzadas acusa una leve tendencia al subviraje que se solventa en seguida gracias al ESP o levantando ligeramente el pie del acelerador si lo llevamos desconectado.

Fuera del asfalto, la respuesta también es muy buena, mostrándose ágil y sencillo de conducir, transmitiendo una gran sensación de confianza y pasando con facilidad por muchos sitios donde otros todo camino lo pasan bastante mal. La suspensión absorbe de manera eficaz las irregularidades del terreno con un buen confort de marcha, además el recorrido de la misma es superior al de sus adversarios, favoreciendo el comportamiento en campo y la capacidad de tracción. El ESP es muy intrusivo, pero una vez desconectado deja resbalar las ruedas, ésto proporciona un gran dinamismo y permite un buen comportamiento en pistas, además en zonas con mucho barro, facilita la tracción y no frena las ruedas.

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Cuando el terreno se complica, el X-Trail no resuelve tan bien las dificultades. Su mayor longitud, principalmente en el voladizo trasero, obliga a tener cuidado en la zaga al haber descendido el ángulo de salida 3º, siendo la parte trasera la más vulnerable, de todos modos sus ángulos de ataque y de salida de 29º y 23º respectivamente y la altura libre al suelo de 20 cm le permiten circular por caminos de montaña a sus anchas. La nueva dirección de asistencia eléctrica deja elegir la trayectoria de forma fácil y precisa y con bastante asistencia a velocidades bajas y medias, para hacerse más firme a elevada velocidad, con un tacto muy agradable y una relativa rapidez de manejo con sus 3 vueltas de volante entre topes.

Y en cuanto a frenos, con 4 discos de generosas dimensiones, los delanteros ventilados y los traseros macizos, se muestran eficaces y muy progresivos, deteniendo el coche en distancias apropiadas y no mostrando signos de fatiga en un uso intensivo. Además el ABS de última generación actúa con eficacia, complementado por el EBD, que reparte la fuerza entre ambos ejes.

Buenas prestaciones.— El motor 2.0 dCI de 150 CV destaca por su suavidad y capacidad de empuje para mover los 1.625 kg que pesa el coche. No es muy rumoroso y sube de revoluciones con rapidez, en medio régimen, que es cuando alcanza el máximo par de 32,6 mkg y se muestra pletórico, pero debajo de 2.000 rpm no ofrece una entrega llamativa. La caja manual de 6 marchas está bien adaptada a la potencia y par del motor, con unos desarrollos que permiten exprimir toda su potencia. La 1ª es algo corta y el resto de las marchas están bien escalonadas hasta llegar a una 6ª de 49,4 km/h a 1.000 rpm, lo que la hace totalmente utilizable en carretera, como lo puso de manifiesto en repechos bastante pronunciados y largos.

Las prestaciones son buenas y en algunos casos superan las indicadas por el propio constructor, así alcanza una velocidad máxima de 188 km/h, acelera de 0 a 100 km/h en 10,9 segundos y supera en 3 décimas la cifra oficial (11,2), mientras que en los 400 y 1.000 m consigue unos excelentes cronos de 16,8 y 31,3 segundos respectivamente.

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En cuanto a las recuperaciones en 5ª y 6ª son muy buenas, gracias al par motor y a los adecuados desarrollos del cambio, demostrando que da más potencia de la anunciada.

Los consumos por carretera son francamente bajos, teniendo en cuenta el peso, volumen y aerodinámica poco favorables, pese a ello, se mantiene en unos resultados muy interesantes y entre 90 y 100 km/h gasta 7,1 l/100 km, y de 8,12 l/100 km en cruceros entre 120/130 km/h, circulando ya por caminos de montaña, el consumo se dispara un 25% al tener que utilizar marchas más cortas en ciudad el gasto se sitúa en 9,2 l/100 km. De serie, todos los X-Trail vienen equipados con aire acondicionado, cuatro elevalunas eléctricos, conexión Bluetooth para teléfono, airbags frontales/laterales delanteros y de cortina, etc. El acabado SE, que es el que hemos probado, añade el sistema All Mode 4x4i, con ESP, sistema de control de descenso DDS y el de arranque en rampa USS, climatizador y sensores de activación automática de faros y limpiaparabrisas, etc.

Ante un equipamiento de este nivel y lo que llega a ofrecer el Nissan X-Trail 2.0 dCI, su precio final de 30.600 euros es francamente competitivo y entre las opciones hemos destacado en el cuadro las más interesantes.