MASERATI QUATTROPORTE S
7 octubre 2008
Hasta ahora, este señorial y sin embargo superdeportivo sedan de 4 puertas considerado el más bello 4 puertas del mercado, contaba sólo con el motor V8 4.2 de 400 (ó 405 CV) en sus variantes Sport GT, Executive y GTS. Una excelente mecánica de origen Ferrari que con sus casi 47 mkg de par y su cambio de 6 marchas le permitía un magnífico nivel de prestaciones.
Ahora ofrece también el V8 4.7 del Gran Turismo, que rebaja ligeramente sus 439 CV a 430 CV para suavizar un poco su respuesta, mientras que el par sube de 50 a 51,3 mkg (a 4.750 rpm; la potencia máxima la entrega a 7.000 rpm), con lo que las prestaciones finales le permiten anunciar nada menos que 280 km/h de velocidad máxima y una aceleración de 0 a 100 km/h en 5,4 segundos… Todo un carácter que también se refleja en su consumo, aunque con 15,7 lts/100 km en el ciclo combinado oficial y 365 gr/km de CO2,, no resulta en proporción más gastón que el V8 4.2.

La novedad llega junto con un apreciable «restyling» del coche, que sin perder la innegable belleza de su diseño, obra de Pininfarina, ha cambiado en algunos detalles; así la típica parrilla delantera aumenta un poco de tamaño para mejorar la ventilación del motor y adopta unas finas lamas verticales, como en el Gran Turismo, mientras que los faros se ensanchan ligeramente y adoptan ahora luz de intermitencia y de cruce diurna por diodos, en un diseño especial que identifica de día al coche. En el lateral, la moldura del bajo de caja es más marcada, prolongándose hacia los paragolpes, con bandas protectoras más anchas, y los espejos retrovisores externos son distintos, con intermitentes, al estilo de los del Gran Turismo.
Los cambios han supuesto un ligero aumento de la prominencia de los paragolpes, con nuevas tomas de aire frontales en el delantero, lo que ha elevado en casi 5 cm la longitud total de un coche ya muy largo (superaba los 5 m) y que ahora mide 5,10 m, manteniendo invariable su batalla de 3,06 m, y su anchura (1,89 m) y altura (1,44 m). Por detrás, los cambios se limitan al paragolpes más ancho, con las colas de escape agrupadas dos a dos en los extremos, y los grupos ópticos, que mantienen su forma aunque cambian levemente su disposición interna, con lámparas de diodos.

Con el «restyling» se unifica la oferta, y aunque se mantienen las variantes de los 4.2 (en especial la del GTS, con su suspensión rebajada 2,5 cm detrás y 1 cm delante, amortiguadores y muelles más duros, llantas de 20” y frenos con discos de doble fundición «dual-cast» en acero y aluminio, para aligerar su peso, que son los mismos del nuevo Quattroporte S) se pierde la posibilidad del cambio manual robotizado de 6 marchas situado en el eje trasero, sobre el diferencial.
Ahora sólo se ofrece la caja automática ZF (por convertidor de par), en prolongación del motor, lo que perjudica un poco al reparto de pesos (49/51 frente a 47/53), aunque en grado mínimo. Dotada de un programa «sport», donde mediante un botón se reduce el tiempo de los cambios, y con posibilidad de uso secuencial (por levas al volante y por impulsos a la palanca de cambio), no es todo lo rápida de un cambio robotizado y tampoco permite bloquear las marchas (si se pisa a fondo, baja una o dos sin nuestro permiso).