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Las ITV rechazan un 12% más de turismos por defectos de carrocería

14 Julio, 2017
GONZALO NAVARRO

Según la red de expertos en chapa y pintura CertifiedFirst, los defectos graves en turismos, constitutivos de rechazo en la Inspección Técnica de Vehículos, aumentaron el 12%, mientras que el crecimiento de los leves superó el 7%.

Cada vez son más los vehículos que no pasan la ITV a la primera por defectos en la carrocería. Tales irregularidades, calificadas de “graves”, se recogen en el capítulo 2 del Manual de Procedimiento de Inspección de las ITV destinado al “Acondicionamiento Exterior, Carrocería y Chasis”.

En 2016, el conjunto del parque de vehículos inspeccionado —lo que incluye a motocicletas, turismos, vehículos industriales, autobuses y agrícolas— presentó 3,40 millones de defectos de carrocería, de los que 2,87 eran de carácter leve y 531.000 eran defectos de carrocería graves.

En términos porcentuales, estas cifras suponen un incremento del 7,3% en los defectos de carrocería leves frente a los datos de 2015 y una subida aún mayor, del 11,1% en el caso de los defectos graves. Estos incrementos son aún más relevantes si cabe cuando en el periodo 2011-2015, los defectos leves ya habían aumentado un 42% y los graves, un 17%, según recuerda CertifiedFirst.

Si nos centramos en el segmento de turismos, también se observa un significativo incremento en los defectos de carrocería detectados en las ITV. En 2016, los defectos leves encontrados en turismos y 4×4 ascendieron a casi 1,7 millones, un 7,4% más que un año antes. Mientras, en el caso de las deficiencias graves, pasaron de 219.000 a 255.000, lo que significa un incremento de casi el 12%.

“Más allá de la parte meramente estética, la correcta conservación de la carrocería tiene mucho que ver con la seguridad, la aerodinámica o el consumo”, señala Jordi Ortega, responsable de la red de talleres expertos en chapa y pintura CertifiedFirst.

A la hora de pasar la ITV, el inspector técnico, al revisar la carrocería del vehículo, se fijará en aspectos como defectos de estado (óxidos, perforaciones, desperfectos…), la existencia de aristas vivas o cortantes, anclajes de portacontenedores inexistentes o deteriorados, fijación del paragolpes defectuosa o entradas de humos al espacio de los ocupantes, según recoge el Manual de Procedimiento.

“En la práctica, es muy complicado establecer criterios objetivos de medición para temas como la corrosión, por ejemplo. Por eso, lo mejor es prevenir y solucionar los pequeños problemas de chapa y pintura que surjan en nuestro coche y no dejar que se acumulen, pues provocarán incidencias aún más graves”, concluye Jordi Ortega.

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