Los neumáticos “runflat” (o sea que pueden rodar desinflados) van extendiéndose paulatinamente, y más lo harán a partir de 2012, cuando sea obligatorio en toda la UE el control de presión de neumáticos en todos los coches nuevos (el SMPN, sistema de monitorización de presión de neumáticos, impuesto por la regulación EU 316). Hasta ahora sus evidentes ventajas se han visto neutralizadas también por sus inconvenientes (destrucción prematura, suspensiones más duras, menos confort, más peso…). Goodyear anuncia su segunda generación “Run-On-Flat” que mejora o mitiga estas desventajas, y complacerá sobre todo a los constructores deseosos de ahorrarse la rueda de repuesto. En 2008 Goodyear vendió más de 2,5 millones de neumáticos “runflat” y viene equipando algo más de un tercio de todos los coches que los montan en origen.

La nueva generación “Run-On-Flat” que anuncia la multinacional norteamericana mejora el confort, disminuye la resistencia a la rodadura del neumático y pesa menos, lo que beneficiará el consumo y la reducción de emisiones de CO2. Proveedora de neumáticos “runflat” para marcas como Mercedes, Audi, BMW, Mini, Opel y Ford, Goodyear ampliará su oferta “Run-On-Flat” hasta 100 modelos en los próximos dos años, con algunos tan sofisticados como los Ferrari F430, Jaguar XK ó Maserati Quattroporte. Sin embargo, sus características esenciales no parecen haber variado: 80 km de máxima distancia a rodar con el neumático sin aire a una velocidad máxima de 80 km/h.