HYUNDAI i30 1.6 CRDI CW
12 diciembre 2008
Uno de los aspectos destacados en el nuevo Hyundai i30 CW es su estética agradable, que consigue una excelente fusión entre practicidad y armonía; calandra de reducidas dimensiones, faros carenados de diseño muy moderno y una generosa pero equilibrada toma de aire para la refrigeración tanto del motor como de los frenos delanteros. Y en los extremos del paragolpes integrado en la carrocería, se sitúan dos coquetos faros antiniebla. Lateralmente, sus líneas suaves son tan proporcionadas que casi hacen olvidar que es 22 cm más largo que la berlina, a lo que contribuyen la distancia entre ejes 5 cm más larga y la perfecta integración del tercer volumen posterior.
La parte trasera completa la sensación de equilibrio, con un portón de generosas dimensiones, para facilitar al máximo el acceso de la carga. Por dentro, el i30 CW mantiene el diseño de la berlina con una alta calidad percibida. Es moderno y muy cómodo y con un amplio habitáculo. Los asientos delanteros ofrecen una buena sujeción lateral con un mullido que no es demasiado duro ni excesivamente blando, para evitar la fatiga en viajes largos. El del conductor dispone de todo tipo de reglajes, incluidos los de altura y apoyo lumbar, ésto, unido a que el volante es regulable en altura y profundidad, permite lograr rápidamente la posición óptima de conducción.

Las plazas traseras son amplias con buen espacio hasta el techo y también para piernas, y los asientos se pueden abatir para ampliar la superficie de carga. En definitiva, que está bien estudiado para dar confort, pero la mejora de espacio afecta también al maletero, con 75 litros más que la berlina, 415 litros en total, y aunque no es la más grande frente a sus rivales, todos con más de 500 litros, con los asientos traseros abatidos se alcanzan los 1.395 litros, con la ventaja de sus formas simétricas muy aprovechables y detalles tan funcionales como red de sujeción, cofres laterales y una toma de corriente de 12 V, así como mucho hueco de almacenamiento.
Y en la base del maletero, se aloja la rueda de respuesto de tamaño normal afortunadamente, aunque le resta algo de espacio. Ténicamente, el i30 CW no presenta modificaciones mecánicas respecto a la berlina, ni en el brillante motor diesel 1.6 CRDI biárbol 16 válvulas de inyección directa «common-rail» con turbocompresor de geometría variable e intercooler, de 115 CV, con cambio manual de 5 marchas, ni en la suspensión trasera, teniendo en cuenta que es un automóvil susceptible de llevar más carga en la parte posterior. El bastidor deriva del de la berlina que tan eficaz se ha mostrado, pero retocado y alargado, ofreciendo una excepcional rigidez, lo que se traduce en un mejor comportamiento en situaciones limite y una superior protección a sus ocupantes en caso de accidente. La suspensión delantera es de tipo Mac Pherson, con muelles helicoidales, amortiguadores de gas y barra estabilizadora, mientras que la trasera, también independiente opta por un sistema multibrazo, con muelles helicoidales, amortiguadores de gas y barra estabilizadora. El resultado se puede calificar de excelente, ya que esta combinación ofrece el compromiso perfecto entre efectividad y confort.

Dinámicamente, uno de los aspectos que más destacan del Hyundai i30 CW 1.6 CRDI es su agilidad de marcha, con un comportamiento eficaz y confortable, gracias al trabajo de la suspensión independiente a las cuatro ruedas, de tendencia claramente subviradora. Las ruedas, situadas en los extremos de la carrocería, contribuyen a una buena estabilidad en todo tipo de carreteras.
Nos extrañó que esta versión wagon no llevase un tarado más firme de la suspensión trasera, al tratarse por su configuración de un coche que puede llevar bastante carga a la parte posterior, pero el chasis es tan bueno que a media carga y circulando por carreteras sinuosas de montaña , no se nota pérdida de efectividad, primando el confort de rodadura y ofreciendo reacciones muy progresivas, que confirman la buena elaboración de este bastidor. Pese a que la suspensión es más bien blanda, el coche en curvas se mantiene bastante plano, bien sujeto por las barras estabilizadoras, por las anchas vías y por sus ruedas con llantas de 7 x 17 pulgadas con neumáticos 225/45 R 17.