Los neumáticos “runflat” (o sea que pueden rodar desinflados) van extendiéndose paulatinamente, y más lo harán a partir de 2012, cuando sea obligatorio en toda la UE el control de presión de neumáticos en todos los coches nuevos (el SMPN, sistema de monitorización de presión de neumáticos, impuesto por la regulación EU 316). Hasta ahora sus evidentes ventajas se han visto neutralizadas también por sus inconvenientes (destrucción prematura, suspensiones más duras, menos confort, más peso…). Goodyear anuncia su segunda generación “Run-On-Flat” que mejora o mitiga estas desventajas, y complacerá sobre todo a los constructores deseosos de ahorrarse la rueda de repuesto. En 2008 Goodyear vendió más de 2,5 millones de neumáticos “runflat” y viene equipando algo más de un tercio de todos los coches que los montan en origen.


