Esta apuesta de Citroën responde a un nuevo concepto diferenciador que la marca francesa agrupa dentro de una nueva familia denominada DS (de la palabra Distintive). Así el DS3 inaugura la nueva gama, a la que seguirá el DS4 (diciembre de este año) y el DS5 (2012), como modelos exclusivos de Citroën, basados en los C3, C4 y C5 respectivamente. Estamos ante el “anti-retro”, como le gusta llamar a la marca al Citroën DS3 en clara oposición con el Mini o el Fiat 500. Está realizado sobre la plataforma del C3, si bien este DS3 tiene una concepción más refinada y dinámica al incorporar suspensiones endurecidas sobre el mismo esquema Pseudo Mc Pherson en el eje delantero y trasero con traviesa deformable, además de una mayor insonorización.
Una de las bazas con las que juega el DS3 es su carácter distintivo a través de las múltiples posibilidades de personalización. Jugando con 11 colores de carrocería y 5 del techo (este último lleva el mismo color que el de los retrovisores), se obtienen hasta 38 combinaciones distintas, mientras que para el lanzamiento se pueden elegir hasta cuatro kits exclusivos de decoración exterior: Urban Tribe, Zebra, Perla y Vive. A estas posibilidades se le suman los diferentes diseños de llantas de 16 y 17 pulgadas y hasta adhesivos para la carrocería, resultando muy difícil ver dos DS3 completamente iguales.
El interior repite el salpicadero del C3 pero con el logo DS en el volante, cambiando el diseño de la grafía del cuadro de mandos. Al igual que la carrocería, éste también puede personalizarse con 8 colores para los apliques lacados y hasta se puede elegir entre varios diseños de alfombrillas.
Los envolventes asientos delanteros tienen un diseño deportivo, aunque demasiado ceñidos en su banqueta, y son algo más bajos que los del C3. El acceso a las plazas traseras, con una menor altura de carrocería, exige algo más de contorsión, y aunque la habitabilidad es prácticamente la misma, pierde 15 litros de maletero (285 litros) frente a este último, aunque nos cuesta creerlo ya que es bastante alto y cúbico.
La gama DS3 se configura con los mismos motores ofertados en el Citroën C3; los gasolina VTi 95 y VTi 120 (1.4 y 1.6 litros respectivamente), al que se le suma el potente THP 150. En diesel repiten los 1.6 HDi desdoblado en 92 y 112 CV (este último con overboost alcanza 29,1 mkg de par máximo), ambos con filtro de partículas, aunque también se introduce una variante ecológica que emite sólo 99 gr de CO2 por km. Realizada a partir de la versión de 92 CV, alarga todas las relaciones del cambio y añade un intercooler para rebajar todavía más su consumo a 3,8 l/100km.
Las cajas son manuales de 5 y 6 velocidades (opcional automática de 4 para el VTi 120), pero a finales de año se añadirá la opción de las pilotadas de igual número de marchas. Este primer acercamiento con el DS3 lo realizamos con el más potente THP 150, motor 1.6 turboalimentado de inyección directa y distribución variable, algo alto de sonoridad, que entrega 156 CV a 6.000 rpm. Su par máximo constante de 24,5 desde 1.400 hasta 4.000 rpm permite un uso relajado en ciudad, resultando muy deportivo en carreteras viradas, empujando hasta las 6.500 rpm sin fatiga.
El cambio es rápido, con recorridos cortos y precisos, mientras que los frenos, con buen tacto, responden efectivamente. A pesar de tratarse de una versión deportiva, tanto por motor y suspensiones duras (un poco secas en mal firme pero muy efectivas en conducción ágil) como por concepción general del modelo, echamos en falta algo más de precisión en la dirección eléctrica variable (la misma que el C3) y un punto más de dureza (ya es, supuestamente, mayor que la del C3) en conducción por carretera, si bien esta sensación desaparece en uso urbano.
Los precios oscilan entre 15.100 y 20.000 euros, y para el lanzamiento se dispone de varios paquetes con niveles Intro, 2 y 3 que incluyen según versiones aire acondicionado o climatizador, sistema de música o navegador entre otras cosas, con un plan de mantenimiento gratuito aún por determinar.
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